domingo, 7 de septiembre de 2014

El resto es silencio

Wassily Kandinsky


nunca es eso lo que uno quiere decir 
la lengua natal castra 
la lengua es un órgano de conocimiento 
del fracaso de todo poema 
castrado por su propia lengua 
que es el órgano de la re-creación 
del re-conocimiento 
pero no el de la re-surrección 
de algo a modo de negación 
de mi horizonte de maldoror con su perro 
y nada es promesa 
entre lo decible 
que equivale a mentir 
(todo lo que se puede decir es mentira) 
el resto es silencio 
sólo que el silencio no existe

no 
las palabras 
no hacen el amor 
hacen la ausencia 
si digo agua ¿beberé? 
si digo pan ¿comeré? 
(...) 
lo que pasa con el alma es que no se ve 
lo que pasa con la mente es que no se ve 
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? 
ninguna palabra es visible.

-Alejandra Pizarnik



Este día es únicamente una línea recta y sola, no hay más, nada más puede decirse de la incoherencia del silencio agitado en mi garganta, del tiempo muerto en la palma de mi mano. 
El extremo punzante de cada domingo en el que todas las cosas juegan a morir despacio.
Tengo en mi lacena solo palabras, y de qué sirven si no alimentan. 
Nada invisible vale en este mundo doblemente ciego. Nada lo suficientemente real vale en este mundo de ficciones. Nada más que decir del amor agonizando en un rincón del mundo.
No digo nada. Pienso en nada. Observo los contornos de la tarde. Se pudre un sentimiento en mi estómago vacío.
¿Para qué sirven las palabras si lo que se siente no puede decirse?

lunes, 1 de septiembre de 2014

Pequeña muerte



"Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.
 Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.
 Alma que fuera fácil dominarla
con sólo un corazón que se partiera
para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando nieva se disuelve
en tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
 Alma que a ratos suelta mariposas
a campo abierto, sin fijar distancia,
y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
de un suspiro, de un verso en que se ruega,
sin perder, a poderlo, su elegancia.
 Alma que nada sabe y todo niega
y negando lo bueno el bien propicia
porque es negando como más se entrega.
 Alma que suele haber como delicia
palpar las almas, despreciar la huella,
y sentir en la mano una caricia."

-Alfonsina Storni


Mi cuerpo desnudo y mi alma también desnuda. Mis manos martillando recuerdos. El rumor a sepelio en la noche. El viento sepulcral de la hora en que las bases de mi antigua casa se destruyen. Pienso en el doloroso silencio del reconocimiento. En el dolor albergado en mi vientre. 
Aquí el olor a parto cercano. Esta pequeña muerte.  Aquí el espejo roto para re inventarlo todo.