lunes, 5 de diciembre de 2016

diciembre, 05





“Tú eliges el lugar de la herida en donde hablamos nuestro silencio.”
― Alejandra Pizarnik


Nací para amar lo que no es, para el llanto frente al sepulcro de las cosas. Nací para el ritual de premonición de todas las muertes, para la nostalgia anticipada. Nací para escribir desde la rendija del mundo, desde el oasis que es el silencio en medio del bullicio de la existencia. Nací condenada a la búsqueda, a la profundidad de la luz, a perseguir la belleza, condenada al fondo donde la palabra no alcanza. Nací para el patetismo del lenguaje, para la fe desmesurada y el amor sin cálculos. Nací para desenterrar el tesoro de mi infancia y cobijar con él mi paso por el mundo. Nací para la terquedad de la esperanza, aunque a veces una mujer me acuse, y tenga que abrazarla con mis 24 años infantes. En fin, nací para pagar todos los precios por el amor que arde en mi pecho, para la sobriedad de mirar a la tristeza de frente y continuar amando.






jueves, 5 de mayo de 2016

Retrato








la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección.”

-Alejandra Pizarnik

“¡Qué tremendo es el rostro
del amor!”

-Rosario Castellanos



La ciudad es un solar inmenso y vacío, el lenguaje exacto de la resurrección. La palabra, el lugar preciso donde salvarse. Hoy el rostro oculto de las cosas absurdas saluda por la ventana, mientras mis piernas extendidas juegan a retener el infinito en esta habitación a media luz, donde sólo los objetos entienden las cosas que digo desde el silencio. Callo para escuchar lo que arde entre mis venas, para escribir las lágrimas que esperan detrás de lo indecible, del intento sin sentido de retratar el pensamiento, de toda la ternura acurrucada entre mis pechos. Y reparo; tengo solo este cuerpo donde el amor palpita con fuerza en el momento lúcido del atardecer, donde la vida renace cada vez que encuentro la paz junto al cuerpo que amo, donde la sublimidad se muestra en el momento justo de la luz. Tengo sólo este cuerpo a media tarde y este montón de palabras que intentan decir ausencia, que intentan decir tu nombre y describir toda la belleza en el rostro del amor mostrado a través de tu rostro. Tengo sólo este cuerpo que celebra desde el silencio la inmensidad de saberse amando.

lunes, 7 de marzo de 2016

Más allá de lo finito, Berta Cáceres








“No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder. La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos. Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria.”

-Sub Comandante Marcos.



Hay quienes crean arte, hay otros y otras que inspiran para crear arte, pero hay seres inmensos,  de espíritus enormes que hacen arte con su vida, esos y esas son las verdaderas artistas y arquitectas del mundo, quienes lo sacuden con cada paso que dan, que quiebran la historia y se hacen un lugar propio entre las páginas de sus libros. Seres con consciencia, que se atrevieron a abandonar los apegos a las cosas que valen únicamente dinero, a abandonar los privilegios y las comodidades cosechadas desde el egoísmo y la mezquindad, seres de verdad humanos y humanas que se abrazaron a la bandera de una patria digna y con justicia hasta su último aliento. De entre los 8.6 millones de voces que habitan este paisito corazón de Centroamérica llamado Honduras, hace 45 años, surgió la voz de una guerrera, de una mujer fuerte que supo encarnar todas las alegres, justas y necesarias rebeldías, que no supo quedar en ningún molde y fue por eso mismo que los rompió todos y creo uno propio, ajustado a sus principios firmes e inquebrantables como su voz al denunciar las injusticias y defender con bravura los bienes sagrados de su pueblo. Esa mujer alojada en miles y miles de corazones es: Berta Isabel Cáceres Flores.

Nació el 4 de marzo de 1973 en la Esperanza, Intibucá. Indígena lenca, de madre partera y enfermera quien se convirtió en la primera mujer alcaldesa en Honduras, Berta Cáceres supo encarnar y ensanchar a límites inimaginables ese legado materno de poder y fuerza desde la condición de mujer. En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y lideró desde ese momento luchas constantes en defensa de los bienes naturales del pueblo lenca. Amenazada, perseguida y también encarcelada por su lucha, Berta asumió todos los riesgos por amor y supo ser siempre una mujer valiente que decía su palabra firme y sin miedo.

Conversaba con el río Gualcarque, y reconocía en él las voces de todas sus ancestras. Comprendió como pocos el palpitar de la pachamama y supo sentir en su sangre todas las formas de vida latiendo. Abrigó en su pecho un amor que trasciende la idea del amor mismo, y aprendió a encontrarlo en los rostros de sus hermanos y hermanas luchadoras, supo, en la lucha, codo a codo ser mucho más que dos.

Berta no cabe en ningún molde. Los rompió todos. No cupo en el molde patriarcal. No cupo en el molde de mujer tradicional, lo mandó al carajo. No cupo en el molde de una organización popular, en el molde de un partido político. Dijo las cosas sin tapujos enfrente de quien fuera. Berta era mucho más que una ambientalista. Berta encarnaba principios anticapitalistas, antirracistas, anti patriarcales, antimilitaristas y antiimperialistas. Berta era antisistema.

El 03 de marzo creyeron poner fin a su fuerza, pero quienes le hicieron eso nunca se imaginaron que sería el inicio del nacimiento de miles y miles de Berta´s pujando desde lo más hondo de la indignación y el coraje. Entendiendo lo escrito por Ana Frank en su diario sobre la maravilla de que cada uno en el momento siguiente puede empezar a mejorar el mundo.

El 03 de marzo el legado de Berta Cáceres conmocionó al mundo, porque no supieron entender que sus raíces traspasaban cualquier frontera, que su lucha la hizo la hermana de todas las lenguas e idiomas, que su fuerza calaba en lo más hondo de quienes conocían incluso únicamente su nombre. Berta volvió a la tierra, al corazón de la pachamama, a las fuentes de agua que siempre fluyeron en su sonrisa fresca y serena, en su gesto amable y su espíritu lleno de la sencillez que solo otorga la sabiduría.


Y así, en medio de miles y miles de hermanos y hermanas, la semilla de Berta germinó aún antes de ser sembrada. Hoy su espíritu libre y rebelde retoza en la cascada, se abraza a cada árbol, a cada gota de ese río y sopla suavemente los rostros de sus hijos e hijas, hermanos y hermanas; de sangre y de la vida. Su semilla germina, porque trascendió los límites de lo humano. Quienes intentaron callarla nunca imaginaron que multiplicarían su voz y su grito por el mundo entero. Quienes intentaron callarla nunca imaginaron que la ubicarían donde ahora está, en lo infinito, en lo eterno, en lo que empuja sus justas y necesarias rebeldías, en la memoria colectiva de los pueblos, ahí justamente de donde nunca podrán borrarla.

domingo, 21 de febrero de 2016

Elucubrando la noche





“Estoy habitada por un grito.
Nocturno, se agita
Buscando, con sus garfios, algo para amar.”
-Sylvia Plath

“El no ser perfecta, me hiere”
-Sylvia Plath

“Cualquier forma de amor que encuentres,
Vívela.”
-Anais Nin.


Yo tuve la vida ardiendo en mi vientre, pero llegó la muerte. Retuve la felicidad en mi pecho y conocí la paz alojada entre mis piernas. Transgredí todos los mandamientos y en el último de ellos conocí lo verdaderamente sublime. Cada vez que me dijeron que no amara, amé más y viví. Crucé todas las líneas prohibidas y me encontré con la dicha. Abofeteé a la moral a cambio de la alegría del cuerpo amado. Acorté distancias, violenté leyes inviolables, redefiní el bien y le platiqué a Dios de las otras formas en las que existe el amor. Recibí del amor todo lo que quiso darme y ahora también recibo la ausencia mientras rememoro los versos  leídos en algún lugar “sufrir por amor es paz”. Tengo a mi lado el listado de cosas que dicen que perdí, pero no lo entiendo. Amar es encontrar. Antes tuve únicamente la vida ardiendo en mi vientre y me la robó la muerte, ahora tengo la vida, a mi pequeño eterno huésped y tengo también el amor alojado en mi carne como una condena de la cual no quiero huir.




Entrevista a Edith Piaf sobre la vida, el amor y la muerte.

martes, 19 de enero de 2016

Martes

                                                           Jackson Pollock


"La verdadera vida está ausente."
 -Arthur Rimbaud.

      
“¿Con qué nombre habremos de llamar a la muerte? ¿Y cuál es la frase para el amor? No lo sé. Necesito un lenguaje elemental como el de los amantes, palabras como las que usan los niños.”
-Virgnia Woolf.



Nunca había necesitado tanto la poesía como ahora que los días transcurren entre las luces tenues de oficina y las ficciones jurídicas del lenguaje. La vida debe ser otra cosa y no este ritual silencioso que se encierra entre la pulcritud de los libros que no dicen nada y el juego de palabras convertidas en mentiras. La verdadera belleza es aquella que no puede decirse. Es saber guardar en medio de una sonrisa el secreto de las cosas esenciales y darse por completo al sacudimiento de la alegría. Sólo quien sabe la tristeza, reconoce al instante el milagro que nos devuelve a la vida. El brillo de esa oscuridad luminosa enredada entre los pasos con la que a ratos logramos captar pequeños destellos de Dios. Vivir es permitirse volver a la infancia y regresar al presente con el alma rejuvenecida, es saberse detrás de la ventana, mientras el mundo anda y sonreír al haber recuperado la fe.